¿Sientes que naciste para algo más que solo sobrevivir? Descubre el secreto de tu misión diaria y transforma tu rutina en una aventura con sentido.
Hay una pregunta que suele aparecer en el silencio de la madrugada: "¿Para esto he nacido?". El Problema es esa angustia de la vida por inercia, el miedo a llegar al final del camino y darte cuenta de que solo sobreviviste, pero no cumpliste tu misión. Sentirse como un barco diseñado para océanos que sigue amarrado en un puerto seguro pero pequeño genera un vacío que ninguna comodidad llena. La Respuesta de Esperanza la encontramos en el llamado a ser un enviado, pasando de ser un simple trabajador a un representante del Cielo en la tierra.
Identificar tu campo de envío: Reconocer que tu misión empieza exactamente donde estás hoy.
Abrazar la incertidumbre: Dar pasos de obediencia sin esperar a tener todas las respuestas.
Vivir para una sola audiencia: Buscar únicamente la aprobación de quien te diseñó y te envió.