Deja de usar la armadura de otros. Descubre el brillo especial que Dios puso en ti y cómo tus talentos ordinarios son tus mejores armas de victoria.
Hay una frustración silenciosa que aparece cuando intentas seguir tu propósito pero sientes que no tienes las herramientas "estándar" que el mundo exige. El Problema es esa angustia de la falsa identidad, el miedo a ser irrelevante porque tus dones no parecen lo suficientemente exitosos, llevándote a usar una armadura que no es de tu talla. La Respuesta de Esperanza se encuentra en reconocer que tu diseño original es intencional y que tu victoria no vendrá de imitar a otros, sino de santificar lo que ya tienes en tus manos.
Haz un inventario de tus recursos: Identificar lo que haces con facilidad y presentarlo como tu herramienta de servicio.
Renuncia a la armadura ajena: Decidir ser auténtico y soltar la presión de encajar en moldes que te aprietan el alma.
Pon tu destreza al servicio: El talento se multiplica cuando se entrega para bendecir a alguien más.