Deja de sentirte pequeño frente a tus sueños. Descubre cómo la mirada de Dios transforma tu debilidad en fuerza y recupera la autoridad para caminar hoy mismo.
Es común que, al iniciar un nuevo tramo del camino, nos asalte un miedo paralizante sobre nuestras propias capacidades. El Problema radica en la angustia de la insuficiencia: ese nudo en el estómago que aparece cuando nos comparamos con los gigantes que enfrentamos y sentimos que somos demasiado pequeños o que estamos "escondidos" en nuestra propia mediocridad. Esta fatiga de la identidad nos roba la paz y nos hace dudar de nuestro llamado. La Respuesta de Esperanza la encontramos en la verdad de que nuestra identidad no depende de lo que sentimos que somos, sino de lo que Aquel que nos diseñó ya declaró sobre nosotros, permitiéndonos salir del escondite para caminar con una autoridad renovada.
Identificar el "escondite" emocional: Reconocer en qué áreas nos estamos ocultando por miedo a ser descubiertos como insuficientes.
Renunciar a las etiquetas del pasado: Soltar los nombres que el fracaso o la crítica ajena nos pusieron para abrazar nuestro diseño original.
Actuar bajo la palabra recibida: Dar un paso de valentía basándonos en lo que Dios dice de nosotros y no en nuestra propia fuerza.