"Por cuanto todos pecaron". Pablo cierra todas las bocas: nadie es bueno. Descubre cómo Dios puede perdonar al culpable sin dejar de ser Justo.
Este episodio es para ti si... Todavía crees que, en el fondo, eres "buena gente" y que Dios debería aceptarte por tus méritos. Si te cuesta entender por qué Jesús tuvo que morir de una forma tan sangrienta. O si necesitas la seguridad absoluta de que tu salvación no depende de tu comportamiento, sino de un regalo que no merecías. El Episodio 273 te lleva al tribunal supremo del universo para escuchar el veredicto final sobre la humanidad.
Lo que vas a descubrir hoy:
La boca cerrada: El propósito de la Ley no es salvarte, es callarte. "Para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios". La Ley es el espejo que te muestra la mancha, no el jabón que te la quita.
El Diagnóstico Universal: "No hay justo, ni aun uno". Pablo cita los Salmos para hacer una radiografía brutal: garganta sepulcro abierto, veneno de áspides, pies rápidos para derramar sangre. No es pesimismo; es realismo divino.
El versículo más famoso: Romanos 3:23. "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios". La distancia entre tú y Dios es infinita, y ninguna escalera de buenas obras alcanza.
Pero ahora...: Las dos palabras que cambian la historia (v. 21). Aparte de la Ley, Dios abrió una puerta de emergencia.
Justificación Gratuita: Término legal. Significa que el Juez golpea el mazo y te declara "Inocente" aunque eres culpable, porque Alguien más pagó tu fianza.
Propiciación: Una palabra técnica pero hermosa. Significa que la ira de Dios (que vimos en el cap. 1) cayó sobre Jesús en lugar de caer sobre ti. La sangre de Cristo absorbió el golpe.
¿Dónde está la jactancia?: Queda excluida. Nadie llega al cielo diciendo "mira lo que hice"; todos llegan diciendo "mira lo que Él hizo".