"Tú que juzgas, haces lo mismo". Pablo desenmascara al religioso hipócrita. Descubre por qué la paciencia de Dios no es permiso para pecar, sino tiempo para cambiar.
Este episodio es para ti si... Te molesta la gente que se cree superior moralmente pero vive una doble vida. Si alguna vez has sentido que eres "buena persona" comparado con otros y que Dios debería estar feliz contigo. O si luchas con secretos que nadie ve, pero que te hacen sentir culpable cuando criticas a los demás. El Episodio 272 es un espejo incómodo que te muestra que la religión externa no impresiona a Dios.
Lo que vas a descubrir hoy:
El efecto Boomerang: "En lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo". Cómo el dedo que apunta a los demás dispara una sentencia contra ti si haces lo mismo (aunque sea en secreto).
La bondad tiene un propósito: Romanos 2:4. ¿Por qué Dios no te ha castigado todavía? No es porque esté ciego ante tu pecado, es porque Su benignidad te está dando tiempo para el arrepentimiento.
Sin acepción de personas: Dios no tiene "sobrinos" ni favoritos. Seas judío (religioso) o griego (pagano), el estándar es el mismo: La Verdad.
La Ley de la Conciencia: ¿Qué pasa con los que nunca leyeron la Biblia? Pablo explica que tienen una ley escrita en el corazón. Tu propia conciencia es el fiscal que Dios puso dentro de ti.
El nombre de Dios blasfemado: La tragedia de que el mundo hable mal de Dios por culpa del mal comportamiento de sus hijos.
La verdadera cirugía: La circuncisión del corazón. Ser "judío" (o cristiano) no es una marca física o un ritual externo; es algo que el Espíritu hace adentro. La alabanza no viene de la gente, viene de Dios.