"¿Tú quién eres para juzgar al criado ajeno?". Pablo resuelve el debate entre legalistas y liberales. Descubre por qué tu libertad termina donde empieza el dolor de tu hermano.
Este episodio es para ti si... Estás cansado de las peleas en la iglesia sobre "qué se puede y qué no se puede hacer" (música, ropa, alcohol, días festivos). Si te sientes juzgado por ser "demasiado libre" o si, por el contrario, te escandalizas fácilmente por lo que hacen otros cristianos. El Episodio 284 es el manual definitivo para convivir en paz cuando tenemos opiniones diferentes sobre cosas que no son esenciales para la salvación.
Lo que vas a descubrir hoy:
El Débil vs. El Fuerte: Definiciones sorprendentes. El "Débil" no es el que peca mucho, sino el que tiene una conciencia muy estricta y llena de reglas (ej. "no comas carne"). El "Fuerte" es el que entiende su libertad en Cristo.
Juzgar vs. Menospreciar: El pecado del Débil es juzgar al Fuerte ("es un mundano"). El pecado del Fuerte es menospreciar al Débil ("es un fanático anticuado"). Ambos están mal.
El Tribunal de Cristo: La razón para dejar de pelear. Todos vamos a comparecer ante Dios. Deja de tratar de ser el Espíritu Santo de tu hermano; él le dará cuentas a su propio Amo, no a ti.
La Ley del Tropiezo: Tener la razón no es lo más importante. Si tu libertad (comer carne, beber vino) destruye a tu hermano por quien Cristo murió, ya no estás actuando en amor. El amor limita voluntariamente la libertad.
El Reino de Dios: No es comida ni bebida (reglas externas), sino Justicia, Paz y Gozo en el Espíritu Santo. Si tus debates te quitan la paz y el gozo, estás fuera del foco del Reino.
¿Es pecado?: La respuesta final de Pablo. "Yo sé que nada es inmundo en sí mismo". PERO... "para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es".
La duda mata: "Todo lo que no proviene de fe, es pecado". Si haces algo dudando o con culpa, para ti es pecado, aunque la acción en sí sea neutra.