La confrontación entre Dios y el faraón se intensifica progresivamente, con plagas cada vez más devastadoras, pero con un detalle absolutamente nuevo y providencialmente significativo: por primera vez, Dios establece una distinción explícita entre Egipto e Israel, protegiendo, deliberadamente, a su propio pueblo de la devastación que continuaría cayendo sobre sus opresores. Un episodio extraordinario sobre la escalada progresiva del juicio providencial, sobre la protección providencial en medio del juicio circundante, y sobre un corazón humano que se endurece, progresivamente, a pesar de reconocer, repetidamente, la magnitud absoluta del poder que confronta.
Trigésimo séptimo capítulo de nuestro recorrido por las grandes historias de la Biblia. Hoy estudiamos la continuación de las plagas de Egipto según el libro de Éxodo: la plaga de las moscas con la primera distinción providencial hacia Gosén, la plaga sobre el ganado, la plaga de úlceras que finalmente afectaría también a los propios magos egipcios, y la plaga devastadora del granizo con su advertencia previa sin precedentes. Incluye el recorrido del tema a través de toda la Biblia, reflexiones prácticas, preguntas frecuentes, un ejercicio para la semana y una meditación guiada final.