"A César apelo". Pablo estaba cansado de juicios corruptos. Con una frase, selló su viaje a Roma. Descubre qué hacer cuando la justicia humana te falla.
Este episodio es para ti si... Estás cansado de dar vueltas en el mismo problema sin solución. Si sientes que las autoridades o tus jefes tratan de quedar bien con todos menos contigo, o si te enfrentas a la decisión de quemar tus barcos y tomar un camino sin retorno. El Episodio 267 te muestra el momento legal más tenso de la vida de Pablo y cómo una decisión valiente lo llevó directo a la voluntad de Dios.
Lo que vas a descubrir hoy:
Nuevo Gobernador, Mismo Odio: Llega Porcio Festo. Han pasado dos años, pero los enemigos de Pablo no olvidan. El rencor religioso no tiene fecha de caducidad; querían matarlo en el camino (otra vez).
La trampa política: Festo, queriendo ganar puntos con los judíos, le pregunta a Pablo si quiere ir a Jerusalén. Parecía una pregunta amable, pero era una sentencia de muerte.
El Tribunal de César: Pablo se niega a ser peón político. "Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado". La valentía de exigir tus derechos cuando el sistema está viciado.
La Frase Nuclear: "¡A César apelo!". Dos palabras que cambiaron la historia. Era un derecho irreversible. Una vez dicho, nadie (ni el gobernador) podía tocarlo.
La visita real: Llegan el Rey Agripa y su hermana Berenice (una relación llena de chismes y escándalos) con mucha "pompa". El contraste entre el poder humano vacío y el poder espiritual de un preso.
El dilema de Festo: Tiene que mandar a Pablo a Roma, pero no sabe de qué acusarlo. "Me parece irracional enviar un preso sin indicar los cargos". Dios usa la confusión de los sabios para avanzar Su plan.