"Lo que Dios limpió, no lo llames tú impuro". Pedro creía que Dios solo amaba a los judíos. Hechos 10 rompe los prejuicios y abre la puerta a todos.
Este episodio es para ti si... Alguna vez has pensado que Dios prefiere a cierto tipo de personas (por su cultura, raza o estatus) y que tú no encajas en ese molde. O si luchas con prejuicios hacia otros grupos y necesitas que Dios expanda tu corazón. El Episodio 251 es el momento en que el Evangelio rompió el muro del racismo religioso para decirnos que la mesa está servida para todos.
Lo que vas a descubrir hoy:
El hombre que buscaba: Cornelio era un soldado romano (el enemigo político), pero oraba y daba limosna. La prueba de que Dios escucha a los que le buscan sinceramente, aunque aún no tengan toda la teología correcta.
La visión de la sábana: Pedro en la azotea viendo bajar animales prohibidos (cerdos, reptiles). Por qué Dios usó la comida para hablar de personas.
"Mata y come": El choque cultural. Pedro le dijo "No" a Dios tres veces. El peligro de que nuestra tradición religiosa nos impida obedecer a Dios.
La lección clave: "Lo que Dios limpió, no lo llames tú común". Ningún ser humano es "basura" o "intocable" para Dios.
El encuentro prohibido: Un judío entrando a la casa de un gentil. Pedro rompiendo la ley de la segregación para cumplir la ley del Amor.
El Pentecostés de los Gentiles: Mientras Pedro predicaba, el Espíritu Santo cayó sobre los romanos. Dios no esperó a que se circuncidaran o siguieran reglas judías; les dio Su Espíritu por la fe.