El libro de Ezequiel narra las visiones y profecías del sacerdote Ezequiel, llamado por Dios durante el exilio babilónico del pueblo de Israel en el siglo VI a.C. A través de imágenes apocalípticas y actos simbólicos, Ezequiel anuncia el juicio divino sobre Jerusalén y las naciones, pero también proclama la esperanza de restauración y un nuevo pacto eterno con Dios.
Ezequiel profetizó entre los exiliados judíos en Babilonia aproximadamente entre el 593 y el 571 a.C., convirtiéndose en testigo del derrumbe del templo de Jerusalén y la dispersión de Israel. Su libro es uno de los más complejos y visionarios de toda la Escritura, con imágenes como la visión de los querubines y las ruedas, el valle de los huesos secos y el templo escatológico, que han inspirado a teólogos, artistas y creyentes a lo largo de los siglos.