El libro de Jueces narra el turbulento período entre la conquista de Canaán y el establecimiento de la monarquía en Israel, una época marcada por ciclos repetidos de apostasía, opresión, clamor y liberación. A través de figuras fascinantes como Débora, Gedeón y Sansón, vemos a un pueblo que olvida a Dios una y otra vez, pero también a un Dios que no abandona a su pueblo. Es una historia cruda y honesta sobre la fragilidad humana y la fidelidad divina.
Jueces cubre aproximadamente los siglos 12 y 11 a.C., un período de unos 300 años de historia israelita. La tradición judía atribuye su composición al profeta Samuel, aunque muchos eruditos sugieren que fue compilado y editado durante la época monárquica. El libro presenta doce jueces, que no eran magistrados legales sino líderes militares y carismáticos levantados por Dios en momentos de crisis. Un dato curioso: el famoso ciclo del libro — pecado, opresión, clamor, liberación — se repite al menos siete veces, convirtiéndose en uno de los patrones literarios más reconocibles de toda la Biblia hebrea. La historia de Sansón, con sus enigmas, su fuerza sobrenatural y su trágico final, es quizás el relato individual más dramático de todo el Antiguo Testamento.