Habacuc es un libro profético único en la Biblia: en lugar de hablar al pueblo de parte de Dios, el profeta dialoga directamente con Dios, cuestionando el sufrimiento, la injusticia y el aparente silencio divino. A través de este íntimo debate, Dios revela que sus caminos superan la comprensión humana y que "el justo vivirá por su fe". Es un libro que habla profundamente al corazón de todo aquel que alguna vez ha gritado: ¿por qué, Señor?
Habacuc profetizó probablemente entre el 612 y el 589 a.C., durante el ascenso del Imperio babilónico como instrumento de juicio sobre Judá. Es uno de los pocos profetas que se atreve a cuestionar abiertamente los métodos de Dios, convirtiéndolo en una voz extraordinariamente honesta y humana. El libro concluye con uno de los himnos de fe más hermosos de toda la Biblia, en el capítulo 3, escrito en forma de salmo litúrgico. Un dato curioso: la frase "el justo vivirá por su fe" (Habacuc 2:4) es citada tres veces en el Nuevo Testamento —en Romanos, Gálatas y Hebreos— convirtiéndola en una de las citas del Antiguo Testamento más influyentes en la teología cristiana.