Apenas cuarenta días después de comprometerse, unánimemente, hacia la obediencia fiel correspondiente, el mismo pueblo que había escuchado, directamente, la voz de Dios pronunciando los diez mandamientos, se encontraría, ahora, danzando, idolátricamente, ante una imagen de oro fundido. Un episodio devastador sobre la impaciencia genuina que corrompe, rápidamente, hasta los compromisos más solemnes ya establecidos, sobre la intercesión extraordinaria de Moisés que literalmente cambiaría, providencialmente, el propio curso de la historia, y sobre la disciplina severa combinada, simultáneamente, con la misericordia renovada de un Dios que, a pesar de la traición devastadora experimentada, continuaría, fielmente, comprometido con su propio pueblo elegido.
Cuadragésimo octavo capítulo de nuestro recorrido por las grandes historias de la Biblia. Hoy estudiamos el episodio del becerro de oro según el libro de Éxodo: la impaciencia del pueblo ante la demora de Moisés, la construcción idolátrica bajo la complicidad de Aarón, el descenso de Moisés y su furia devastadora, la intercesión extraordinaria que apelaría, directamente, hacia el propio carácter de Dios, y la disciplina severa combinada con la renovación providencial del pacto ya quebrantado. Incluye el recorrido del tema a través de toda la Biblia, reflexiones prácticas, preguntas frecuentes, un ejercicio para la semana y una meditación guiada final.