La carta a los Colosenses es una poderosa proclamación de la supremacía absoluta de Cristo sobre toda la creación, escrita por el apóstol Pablo desde la prisión. En ella, Pablo combate falsas enseñanzas que amenazaban a la iglesia de Colosas, afirmando que en Cristo habita toda la plenitud de Dios y que nada ni nadie puede añadirse a lo que Él ya ha completado en los creyentes.
Escrita alrededor del año 60-62 d.C., esta carta fue dirigida a la comunidad cristiana de Colosas, una ciudad en Asia Menor (actual Turquía), fundada no por Pablo sino por su colaborador Epafras. El contexto histórico y espiritual revela una iglesia amenazada por una mezcla de filosofía griega, misticismo y legalismo judaico; la respuesta de Pablo es una de las afirmaciones cristológicas más elevadas de todo el Nuevo Testamento.