La Segunda Carta de Pedro es un llamado urgente a la firmeza espiritual frente a los falsos maestros que amenazaban a la iglesia primitiva. Pedro exhorta a los creyentes a crecer en el conocimiento de Cristo, advierte sobre la corrupción moral de los impostores y renueva la esperanza en la venida gloriosa del Señor.
Escrita probablemente poco antes del martirio de Pedro, alrededor del año 65-68 d.C., esta carta refleja la preocupación pastoral de un apóstol que sabe que sus días están contados. Con una profundidad teológica notable, Pedro conecta la promesa del regreso de Cristo con la responsabilidad ética de vivir en santidad, recordando que el tiempo de Dios no es el tiempo humano.