Los capítulos 10 al 36 de 2 Crónicas narran la historia del reino de Judá desde la división del reino bajo Roboam hasta la caída de Jerusalem y el destierro a Babilonia, pasando por reyes fieles como Josafat, Ezequías y Josías, y reyes que llevaron al pueblo a la idolatría. El libro concluye con el decreto del rey Ciro de Persia que permite al pueblo regresar y reconstruir el templo de Dios en Jerusalem.
2 Crónicas fue escrito para el pueblo que regresaba del exilio babilónico, recordándoles la importancia de la fidelidad a Dios y el culto en el templo como centro de la vida espiritual de la nación. Este segmento abarca más de tres siglos de historia de Judá, mostrando un patrón constante: cuando los reyes buscaban a Dios, el pueblo prosperaba; cuando se apartaban de Él, venían el juicio y la derrota.